Autor: Clemente, A,
Chaparro E S,
Seuret E,
Barres E L,
Cavalcanti D,
Saltalamacchia H,
Ziccardi A,
Restrpo C,
Lozano C,
Goday L et al. 1998.
"Son innumerables los discursos sobre la participación. Pareciera que ahora todo el mundo ha descubierto la importancia de la participación y que, actores y organismos con muy diferentes intereses y puntos de vista sobre el desarrollo, de pronto, quieren impulsarla en sus programas y proyectos.
También pareciera que, por ahora, hay "mucho ruido y pocas nueces"...
Uno de los puntos centrales en el debate sobre la participación social es clarificar si se la está promoviendo desde una perspectiva funcional al actual sistema de relaciones sociales (¿participación para la integración?¿integración a qué?) o con el propósito de favorecer un cambio en dichas relaciones (cambio en la asimetría de las relaciones, pero también cambio en los propios contenidos de metas y valores sociales entronizados en la actualidad).
En este sentido, la participación-bien-entendida, o sea aquella que supera el marco de la mera consulta o la aportación de mano de obra gratuita en la ejecución de los programas y que, en cambio, implica la co-responsabilidad en la toma de decisiones claves de las políticas económicas y sociales, se convierte en un elemento cualitativamente distinto en todo el proceso social."