"El Desarrollo urbano de las ciudades latinoamericanas ha sido objeto de múltiples estudios, muchas veces acentuando sus aspectos más y conflictivos, cuando no catastróficos.
Por desgracia esta visión negativa ha estado más que justificada y continúa siendo válida. La informalidad del desarrollo físico, la enormidad de las desigualdades sociales, la persistencia de la pobreza urbana, la percepción social de que se da una creciente y casi incontrolable violencia urbana, la muy objetiva realidad de las dinámicas que conllevan insostenibilidad (despilfarro de suelo, contaminación del agua y de la atmósfera, agotamiento de recursos hidrológicos, graves carencias de redes de saneamiento y de sistemas de eliminación de residuos, etc.), el aumento del desempleo y en algunos casos del alfabetismo y de la mortalidad infantil, etc. no sólo son fenómenos heredados del pasado, sino muy presentes y no parecen solubles en un futuro inmediato. En ciertos casos, incluso podría argumentarse que las políticas urbanas en curso no atenúan estos problemas funcionales y sociales, incluso pueden agravarlos."